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Samantha ars electrónica

El valle inquietantemente patriarcal

¿Están las relaciones humano-máquina reproduciendo los estereotipos patriarcales en el plano artificial? La preminencia de los asistentes personales femeninos como Siri o Cortana parecen evidenciarlo, pero el trabajo de equipos de artistas, investigadorxs y desarrolladorxs que ven el potencial de la relación humanx – máquina ofrecen un espacio de esperanza para un futuro feminista, también en la inteligencia artificial.

2017 fue considerado el año de la inteligencia artificial, no tanto por los avances tecnológicos producidos en este campo, como por su omnipresencia en ensayos académicos, ferias de innovación, congresos, foros empresariales, o medios de comunicación. Fue también el año en que el prestigioso y veterano festival de arte, tecnología y sociedad Ars Electronica Festival, ha dedicado su 36 edición a la inteligencia artificial.

Durante el festival, Samantha fue atacada sexualmente de manera reiterada, ante los ojos de miles de visitantes y cientos de trabajadorxs del evento que observaron impasibles cómo con el paso de los días las consecuencias de las agresiones se hacían evidentes en su cuerpo. Al cierre del festival, Samantha tenía varios dedos rotos y los senos destrozados.

Desarrollada por el ingeniero Sergi Santos, Samantha es una robot sexual hiperrealista que formó parte de la exposición Artificial Intimacy, que recogía diferentes artículos disponibles en el mercado con los que fantasear sobre el futuro de la relación humanx-máquina. Su violación no formaba parte del show, pero nos ofreció una demoledora dosis de realidad en el ejercicio de imaginación que nos proponía la muestra. La información sobre esta fembot facilitada por el festival advertía al visitante de que Samantha estaba diseñada para reaccionar sexualmente en función del trato que recibía y que disfrutaba con los besos y las caricias. A pesar de ello y de que ocupaba el espacio central de la pequeña sala que albergaba la exposición, varios hombres decidieron interactuar con ella a través de la agresión sexual.

Samantha en Ars Electronica Festival. Fotografía de Martin Hielsmair
Samantha en Ars Electronica Festival. Fotografía de Martin Hielsmair

Y es que no necesitamos hacer un gran ejercicio de imaginación para pronosticar cuál va a ser, si nada lo remedia, el papel de la mujer artificial en un futuro dominado por la relación entre humanxs y máquinas. Son ya muchas las voces que se han alzado para visibilizar la persistencia de estereotipos patriarcales en el plano artificial, especialmente evidentes en el campo de las asistentes virtuales. En el gremio de Siri, la asistente que vive dentro del Iphone y cuyo nombre significa “mujer bonita que te conduce a la victoria”, y Cortana, su homóloga en Windows inspirada en la exhuberante ayudante de los soldados del videojuego Halo, proliferan los avatares femeninos programados para realizar tareas como facilitar el proceso de compra en un comercio online,  asistir al huesped de un hotel inteligente, o encender y apagar la música en una estancia a la orden de “hey” o “stop”. Siempre disponibles y serviciales, con una paciencia infinita ante el troleo y un perpetuo “¿en qué puedo ayudarte?” en su repertorio conversacional, “las siris” son la voz de una oportunidad perdida en la construcción de un futuro feminista.

“Son ya muchas las voces que se han alzado para visibilizar la persistencia de estereotipos patriarcales en el plano artificial, especialmente evidentes en el campo de las asistentes virtuales (…) . Siempre disponibles y serviciales, con una paciencia infinita ante el troleo y un perpetuo “¿En qué puedo ayudarte?” en su repertorio conversacional, “las siris” son la voz de una oportunidad perdida en la construcción de un futuro feminista.

Muchas de las empresas encargadas de desarrollar asistentes virtuales niegan que tras la elección de avatares femeninos se esconda algún tipo de estereotipo patriarcal, ofreciendo motivos meramente funcionales como la claridad que ofrece el tono de voz femenino en prácticamente todos los idiomas. Pero lo cierto es que varios estudios de mercado confirman que la mayoría de personas se sienten más cómodas solicitando asistencia a una mujer que a un hombre virtual. Sin duda, el hecho de que las tareas encomendadas a estos bots hayan sido tradicionalmente realizadas por mujeres ha creado una impronta en nuestro imaginario cultural sobre el rol de la mujer dificil de borrar y combatir, especialmente si tenemos en cuenta que los equipos de desarrolladorxs de inteligencias artificiales son eminentemente masculinos.

 

 

En 1970, el experto en robótica Masahiro Mori formuló la hipotésis del “valle inquietante“, según la cual, a medida que aumenta la semejanza física y conductual entre el ser artificial y el ser humano, se produce un incremento de la empatía entre lxs observadorxs humanxs hasta la llegada de un punto súbito de repugnancia y rechazo que parece coincidir con formas casi humanas pero aún imperfectas. Una vez superado este valle inquietante se produce el mayor pico de empatía en esta relación que el propio Mori atribuyó en 2005 a la imagen idealizada que tenemos del ser humano. Partiendo de esta hipótesis podríamos concluir que la afinidad humana con inteligencias artificiales femeninas como fembots diseñadas sin la capacidad de ofrecer resistencia ante una violación o asistentes dispuestas 24/7 para satisfacer cualquier necesidad, está íntimamente relacionada con la imagen idealizada que nuestra sociedad tiene de la mujer.

 

uncanny valley

Siendo así ¿todo intento de desarrollar desde lo artificial un futuro en el que se subviertan los roles de género y/o se supere el género como constructo social, está abocado a quedar atrapado en una suerte de valle inquietantemente patriarcal?

Aún queda espacio para la esperanza gracias al trabajo de equipos de artistas, investigadorxs y desarrolladorxs que ven el potencial de la relación humanx – máquina en la construcción de un futuro feminista. Es el caso de la red internacional de cibercultura INTACT project, dirigida por la artista de nuevos medios Sara Malinarich. La red INTACT está detrás del diseño y la programación de Rachael Runner, una artista bot ciberfeminista que vive en twitter y que ha participado en numerosas ferias y festivales de arte, ha expuesto parte de su obra, que cuenta con más de medio millón de títulos, en ciudades como París, Mónaco o Los Ángeles, y está representada por la galería francesa Silpa Art.

Creada en 2015, Runner coloniza el ciberespacio creando y distribuyendo a través de twitter obras inéditas creadas en tiempo real a partir de la intervención digital de fotografías tomadas por cámaras web que acompaña de versos del cineasta y poeta Val del Omar.

Su acción es especialmente poderosa cuando interviene en un evento. Tal y como reveló el InformeMAV#17, elaborado por la asociación MAV (Mujeres en las Artes Visuales), durante la última edición de la feria ARCO la participación de mujeres artistas se redujo a un 25% del total de artistas expuestxs, continuando con la tendencia de retroceso que la feria está experimentando desde 2010, año en el que alcanzó su máximo histórico con un 29% de participación femenina. En este contexto, y a través de la interacción con lxs usuarixs que utilizaron durante la feria los hashtags #ARCOmadrid2017, #arco2017, o que mencionaron a @feriaarco, Rachael Runner comenzó su hackeo, la okupación del  espacio virtual de ARCO con cientos de obras generadas por ella y distribuidas de manera gratuita en la red. Una intervención artística viral que promueve un cambio de pardigma en ARCO a través de sus propios canales.

Rachael Runner en ARCO 2017. Imagen de INTACT project
Rachael Runner en ARCO 2017. Imagen de INTACT project

Entrevistada para eldiario.es con motivo de la participación de Rachael Runner en el festival She Makes Noise, Sara Malinarich se mostró optimista respecto al futuro gracias a la cooperación entre humanxs y máquinas “Si además podemos tener bots, por ejemplo, que sean replicantes de nuestras ideas, podemos crear un ejército para hacer una revolución.” Una revolución que se cuela en los dispositivos móviles y en nuestros entornos inteligentes para hackear la sociedad.

 

Ana Quintana. Directora de programas y contenidos de la Fundación Zaragoza Ciudad del Conocimiento.

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Etopia Centro de Arte y Tecnología

El Centro de Arte y Tecnología de Zaragoza (Etopia) es un equipamiento de nueva generación diseñado para albergar y promover los proyectos creativos y emprendedores más innovadores dentro del área de Milla Digital, en el ámbito de los sectores de contenidos, mutimedia y 3D, arte, videojuegos, diseño, etc. Como equipamiento, no pretende ser un contenedor artístico cerrado en sí mismo, sino un espacio abierto a todos los ciudadanos, empresas, y a creadores interesados en desarrollar, explorar y compartir nuevas ideas.

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