Fechas: del 28 /10 /21 al 27/02/2022.

MOLINI es la primera instalación sonora de la serie contraespacios iniciada por la artista Nieves Arilla en el año 2019.

Contraespacios toma su nombre de la conferencia dada por Michel Foucault el 14 de marzo de 1967 en una de las sesiones del Cercle d’etudes architecturales: “Des espaces autres”. En esta conferencia Foucault habla de las heterotopías, esos otros espacios que habitan en nuestras ciudades: “vivimos, morimos, amamos en un espacio cuadriculado, recortado, abigarrado, con zonas claras y zonas de sombra, diferencias de nivel, escalones, huecos, relieves, regiones duras y otras desmenuzables, penetrables, porosas; están las regiones de paso: las calles, los trenes, el metro; están las regiones abiertas de la parada provisoria: los cafés, los cines, las playas, los hoteles; y además están las regiones cerradas del reposo y el recogimiento. Ahora bien, entre todos esos lugares que se distinguen los unos de los otros, los hay que son absolutamente diferentes; lugares que se oponen a todos los demás y que de alguna manera están destinados a borrarlos, compensarlos, neutralizarlos o purificarlos. Son en cierto modo, contraespacios”.

Tomando como referencia las heterotopías de Foucault, Nieves Arilla experimenta con la idea de generar otro tipo de espacios posibles utilizando el sonido como elemento constructor.

Contraespacios es una serie de arquitecturas sonoras creadas con la intención de facilitar la escucha de aquello que ya no nos es dado a escuchar, a observar, a vivir.

MOLINI inicia este trabajo de investigación artística de ecología sonora con una propuesta desarrollada específicamente para Etopia Centro de Arte y Tecnología.

Molini* reproduce la memoria subjetiva de un paisaje natural a través de una pieza sonora: ¿Cómo expresar, transmitir, comunicar, la idea de un paisaje a través del sonido? ¿Qué clase de composición nos evoca un paisaje? Nieves Arilla compone un paisaje sonoro ficticio para un paisaje real y concreto, invitando al oyente a sumergirse en su memoria y evocar sus propios paisajes internos.

Con Molini, Nieves Arilla transforma el Centro de Arte y tecnología Etopia en territorio de escucha; en un territorio como forma de resistencia, como estrategia de oposición a los lugares comunes que nos rodean.

*Molini es un antiguo molino recuperado en el parque natural de Portofino, en Liguria, Italia; es un paisaje típicamente mediterráneo dominado por un mar infinito.

Fotos: Julián Fallas

Actividades asociadas

Créditos

Una instalación sonora de Nieves Arilla comisariada por Amanda Pola.

Voces: Ana Laan, Nieves Arilla.
Diseño expositivo: Xyloformas.
Diseño gráfico: Ana María Ramirez.

Proyecto desarrollado en el Laboratorio Cesar de Sonido de Etopia Centro de Arte y Tecnología.
Asesoramiento técnico: Santiago Latorre.
Comunicación: Fundación Zaragoza Ciudad del Conocimiento.

Montaje técnico: José Ramón García Coca, Brigadas Municipales del Ayuntamiento de Zaragoza y Oficiales de Mantenimiento de Etopia Centro de Arte y Tecnología.

NIEVES ARILLA, la voz y la escucha como una forma de existir en el paisaje.

“El ojo señala hacia afuera; el oído se pliega hacia el interior. El oído es un sentido enigmático, que nos permite una percepción y comprensión del mundo más allá de los otros sentidos. El oído nos conecta con nuestro yo interior más profundo. Los sonidos traen mensajes, conexiones con recuerdos, con experiencias pasadas pero también con la vida cotidiana. A través del oído visualizamos paisajes, podemos llegar a sentir frío o calor, tristeza, melancolía, alegría o euforia; vibramos a través de las frecuencias más graves que no somos capaces de escuchar, pero sí de sentir. Yo entiendo la escucha como un acto sensorial, como una maraña de conexiones, de transferencias, interacciones, sensaciones… Para mí la escucha activa, la escucha profunda es un acto revolucionario; es el principio de otras vidas posibles, más creativas y en sintonía con nuestro yo más profundo.”

Nieves Arilla, Zaragoza.

Toda la trayectoria artística de Nieves está vinculada a la voz. Compositora, cantante y colaboradora de otros muchos artistas y músicos del estado español, la voz vuelve a ser su materia principal de trabajo en MOLINI.

NIEVES ARILLA (ARTISTA)

Nieves Arilla trabajó como cantante y corista en Madrid durante la década de los 90, colaborando con músicos como Javier Álvarez, Pablo Guerrero, Diego Vasallo, Inma Serrano, Jabier Muguruza o Tomasito. Ha publicado dos discos con composición y producción propia: Ultramarinas, bajo el pseudónimo Facunda, y Las Maris en colaboración con Javier Álvarez. Asimismo ha compuesto música para cortos, proyectos audiovisuales y teatro.

En la actualidad, compagina A pie de cama, proyecto que comparte con Santiago Latorre, una colección de canciones para cantar al oído en cualquier lugar en el que haya una cama, potenciando una escucha profunda, con los ojos cerrados; y Contraespacios, que trata de crear espacios donde esta escucha profunda se convierte en forma de resistencia, en estrategia de oposición a los lugares comunes que nos rodean. Molini, que se presenta en octubre de este año en Etopia, Centro de Arte y Tecnología en Zaragoza, es la primera pieza de este proyecto, en formato expositivo de instalación sonora.

Estudió Historia en la Universidad de Zaragoza y en la Universidad Complutense de Madrid, realizando el C.A.P en la Universidad Autónoma de Barcelona. Cursó estudios de piano y música de cámara en el Conservatorio de Zaragoza y el Conservatorio Teresa Berganza de Madrid. Es Máster en Arte Sonoro por la Universidad de Barcelona y tiene un postgrado en Técnicas de Participación Ciudadana de la Universidad de Zaragoza.

Desde enero de 2018 trabaja en el Laboratorio Cesar de Sonido en Etopia y desde 2019, además, coordina las actividades de Musethica España.

AMANDA DÍA (COMISARIA)

Gran parte del trabajo artístico de Amanda Díaz Ubierna está relacionado con las creaciones en espacios públicos. Aboga por la defensa de experiencias y formaciones multiformes e híbridas en los procesos de creación, mediación y producción. Para ella es fundamental dar un lugar capital a la posibilidad de comprender y habitar el lugar del otro para tender puentes y encontrar nuevas formas de hacer las cosas.

Tras una licenciatura en Comunicación Visual y Auditiva, se formó como artista dramática en el Conservatorio Superior de Madrid y Barcelona. Sus primeras experiencias como intérprete fueron en el mundo de la danza contemporánea en Barcelona. Se interesó por la Antropología Urbana como forma de investigar sus convicciones y motivaciones artísticas y decidió trasladarse a Francia para asistir al primer curso de enseñanza superior dedicado a la creación en espacios públicos, el Fai Ar, con sede en Marsella. Desde entonces, trabaja en sus propios proyectos artísticos y colabora regularmente con varias compañías y creadores de Europa.

Busca aprender y experimentar en el desarrollo de nuevos procesos creativos y formas de concebir la representación y la interacción con el público. También cuestiona los modos de producción y difusión, así como los lugares y códigos vinculados a las artes escénicas.

Su carrera profesional se desarrolla actualmente en los ámbitos de la creación, la producción y la mediación artística. Participa en proyectos de naturaleza muy heterogénea. Le interesan especialmente los proyectos relacionados con la marcha y la percepción en movimiento, así como los proyectos artísticos territoriales.

Las voces de Ana Laan y de la propia Nieves recrean de forma subjetiva todas las imágenes y sensaciones que la artista guarda de su estancia en Molini durante el verano del 2019. El resto de sonidos presentes en la instalación son todos fruto de grabaciones realizadas in situ durante esa misma estancia.

“Los paisajes me han creado lo mejor de mi alma; y si no hubiera perdido largos años viviendo en la hosquedad de las ciudades, sería a la hora de ahora más bueno y más profundo. Dime el paisaje en que vives y te diré quién eres”.

Ortega y Gasset.

“Molini es un antiguo molino reconvertido en refugio que se encuentra en el parque natural de Portofino, en Italia. Un rincón escondido del mundo al que solo se puede acceder a pie, ya sea desde la bahía de San Fructuoso, donde se llega en barco, o desde alguno de los puntos de partida antes de entrar en el parque natural donde se puede dejar el coche. Estuve allí en el verano del 2019; me dediqué a la contemplación del mar, del cielo, del monte, y, por supuesto, a la escucha de su entorno sonoro. Armada con una grabadora portátil, una Zoom h4n, registré el sonido atronador de las cigarras durante el día y los momentos de calma a partir de la puesta de sol; los cantos de los pájaros, el sonido del mar a lo lejos, las voces charlando a la hora de la cena, algún que otro jabalí pidiendo comida y excavando la tierra y algún que otro avión sobrevolando por encima del parque.”

Nieves Arilla.

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